- Tras más de una década de dominio surcoreano en volumen de envíos, los analistas prevén un cambio de corona hacia Cupertino impulsado por la demanda del sector premium.
El panorama tecnológico mundial está al borde de un cambio de guardia sin precedentes. Durante más de una década, Samsung ha mantenido indiscutiblemente la corona como el mayor fabricante de teléfonos inteligentes del mundo por volumen de envíos. Sin embargo, nuevos análisis de mercado sugieren que este largo reinado llegará a su fin en 2025, con Apple lista para asumir el liderazgo global.
Según los últimos pronósticos de la prestigiosa firma de análisis Counterpoint Research, y reseñados por medios especializados, el próximo año marcará el punto de inflexión donde la empresa de Cupertino superará a su rival surcoreano en unidades totales vendidas alrededor del mundo.
El fin de una era de dominio en volumen
Históricamente, la estrategia de Samsung se ha basado en un catálogo amplio y diversificado, dominando las gamas de entrada y media (series Galaxy A y M) que generan el grueso de su volumen de ventas, mientras compite en la gama alta con sus series S y Z. Por otro lado, Apple siempre ha liderado en beneficios y rentabilidad, pero con un catálogo limitado exclusivamente a la gama alta y premium.
Que Apple logre el primer puesto en volumen es un hito mayúsculo, ya que significa que su enfoque premium ha alcanzado una escala masiva suficiente para superar la maquinaria de volumen de Samsung.
Las razones del cambio
Los analistas de Counterpoint señalan dos factores clave para este «sorpasso» tecnológico:
- La presión sobre Samsung en la gama media: El gigante surcoreano enfrenta una competencia feroz en los segmentos económicos por parte de fabricantes chinos como Xiaomi, OPPO y Vivo, que ofrecen dispositivos muy competitivos a precios agresivos, erosionando la base de usuarios de Samsung en mercados emergentes.
- La «premiumización» del mercado: A pesar de los desafíos económicos globales, la demanda de dispositivos de gama alta sigue creciendo. Los consumidores están dispuestos a pagar más por dispositivos que duran más tiempo, tienen mejor valor de reventa y ofrecen una experiencia de ecosistema integrada, áreas donde el iPhone sigue siendo la referencia.
Este cambio no solo representa una victoria simbólica para Apple, sino que redefine las estrategias de mercado para la segunda mitad de la década. Mientras Samsung deberá reevaluar cómo defender su cuota de mercado en las gamas más accesibles, Apple demuestra que su modelo de «jardín vallado» y precios elevados es sostenible incluso a la mayor escala global posible.
Sin lugar a dudas esto es una lección contundente para Samsung, quienes los últimos 3 o 4 lanzamientos, se han visto alejándose de ese ADN de Innovación que hacía a los usurarios año tras año preferirlos sobre otras marcas, eso prácticamente podemos decir que ha desaparecido, luego del lanzamiento del Galaxy S25 se hizo más evidente, equipos que siguen llegando con precios premium y con cada vez menos características y ni hablar de los accesorios inexistentes pero que el precio de los mismos continua en el precio del equipo.
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