El 49.7% de los servidores públicos en RD ya utiliza IA: Entre la eficiencia y el desafío de la «Shadow AI»

Un reciente informe del Ministerio de Administración Pública (MAP) ha revelado una cifra transformadora: casi la mitad (49.7%) de los servidores públicos dominicanos emplea herramientas de Inteligencia Artificial (IA) con frecuencia en sus labores diarias. Este dato no solo marca un hito en la digitalización del Estado, sino que abre un debate necesario sobre la gobernanza tecnológica en las instituciones gubernamentales.

El panorama de la adopción en el sector público

La integración de la IA en la administración pública dominicana busca optimizar procesos que tradicionalmente han sido lentos o burocráticos. Desde la redacción de informes técnicos hasta el análisis de grandes volúmenes de datos para políticas públicas, la IA se ha convertido en el «asistente invisible» de miles de colaboradores.

Sin embargo, esta adopción masiva trae consigo una transición crítica: pasamos de la curiosidad tecnológica a la dependencia operativa.

Del «Bring Your Own Device» al «Bring Your Own AI»: El nuevo riesgo de seguridad

En la década pasada, las organizaciones lidiaron con el fenómeno BYOD (Bring Your Own Device), donde los empleados llevaban sus propios teléfonos y laptops al trabajo, creando brechas de seguridad por la falta de control sobre esos dispositivos. Hoy, nos enfrentamos a un reto más intangible pero potencialmente más peligroso: el BYOAI (Bring Your Own AI).

¿Qué es el BYOAI y por qué es un riesgo?

El «Bring Your Own AI» ocurre cuando un servidor público utiliza cuentas personales de herramientas como ChatGPT, Gemini o Claude para procesar información oficial sin la debida supervisión del departamento de TI. Esto genera varios frentes de riesgo:

  1. Fuga de Datos Sensibles: Al introducir datos institucionales, ciudadanos o documentos confidenciales en modelos de IA públicos, esa información pasa a formar parte del entrenamiento de los modelos de terceros. Lo que se sube a una IA comercial deja de ser estrictamente privado.
  2. Shadow AI (IA en la sombra): Cuando las instituciones no ofrecen herramientas oficiales de IA, los empleados buscan sus propias soluciones. Esto crea un ecosistema tecnológico invisible para los administradores de ciberseguridad, donde no hay auditoría sobre qué se está consultando o qué archivos se están compartiendo.
  3. Alucinaciones y Sesgos en Decisiones Públicas: Si un servidor público utiliza una IA no verificada para redactar una resolución o analizar una estadística de salud o economía, corre el riesgo de que el modelo genere datos falsos (alucinaciones) que terminen afectando directamente a la ciudadanía.
  4. Cumplimiento Legal: El uso de IA externa puede entrar en conflicto con la Ley 172-13 sobre Protección de Datos Personales en la República Dominicana, especialmente si los datos de los ciudadanos terminan en servidores fuera de la jurisdicción nacional.

El reto: Institucionalizar la IA

La cifra del 49.7% es una excelente noticia en términos de innovación, pero es un llamado de alerta para la creación de políticas de uso aceptable de IA en el Estado. No se trata de prohibir, sino de proporcionar entornos seguros (instancias privadas de IA) donde el servidor público pueda potenciar su productividad sin comprometer la soberanía de los datos nacionales.

La transformación digital dominicana ha dado un salto cuántico; ahora toca asegurar que ese salto tenga una red de protección informática a la altura de los nuevos tiempos.

¿Qué opinas sobre este despliegue de la IA en el Estado? ¿Crees que las instituciones dominicanas están listas para gestionar el BYOAI? Déjanos tu comentario en @GadgetDo en Instagram.

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