Si en lo que va de año has visto un robot humanoide operando en una fábrica, haciendo demostraciones o en un evento tecnológico, la probabilidad de que haya sido diseñado y fabricado en China es prácticamente absoluta.
Un reciente informe revela que las empresas chinas representan actualmente alrededor del 97% de los envíos globales de robots humanoides, una hegemonía abrumadora que deja a los desarrolladores de otras potencias tecnológicas reducidos a un porcentaje marginal.
Una brecha abismal frente a Silicon Valley
Esta cifra consolida una tendencia que ya venía tomando fuerza. Según análisis de Morgan Stanley, en 2025 se enviaron entre 13,000 y 16,000 humanoides en todo el mundo, y cerca del 90% provino de firmas chinas, mientras que proyectos en Estados Unidos, Japón y Europa continuaron en fases de prototipos o producciones limitadas.

La diferencia de escala entre los líderes asiáticos y los competidores occidentales es gigantesca:
- Zhiyuan envió por sí sola unas 5,100 unidades el año pasado (casi el 40% del total mundial).
- Unitree le sigue muy de cerca con volúmenes masivos.
- Por el contrario, gigantes y startups estadounidenses como Figure, Tesla (Optimus) y Agility Robotics lograron despachar apenas unos cientos de unidades cada una.
Para ponerlo en perspectiva, la principal firma china de robótica despachó aproximadamente 36 veces más robots que todas las compañías estadounidenses combinadas.

Las claves del éxito: Cadena de suministro y precios agresivos
¿Cómo logró China esta ventaja competitiva tan aplastante? La respuesta está en la estructura de su industria:
- Dominio de componentes esenciales: Más del 50% de los proveedores globales de piezas clave —como reductores, servomotores y sensores de visión 3D— son de origen chino. Esto permite a sus fabricantes construir más rápido y a una fracción del costo de sus competidores internacionales.
- Reducción agresiva de costos: Los fabricantes chinos han centrado sus esfuerzos en llevar los precios por debajo del umbral comercial crítico, haciendo que la transición del prototipo al producto masivo sea viable.
- Inyección masiva de capital y apoyo estatal: Para principios de 2026, China captaba casi la mitad de todo el financiamiento de riesgo global dirigido a la robótica humanoide. Además, empresas como Unitree avanzan hacia cotizaciones millonarias en bolsa con el respaldo de políticas gubernamentales que priorizan esta industria.
Casos de uso reales e integración comercial
A diferencia de etapas anteriores donde los robots eran solo muestras de laboratorio, en China ya están llegando al mercado real. Fabricantes automotrices como BYD planean incorporar robots humanoides en sus salas de exhibición y líneas de producción, creando casos de uso comerciales concretos que justifican el ritmo frenético de fabricación.
¿El contraataque de Occidente? La batalla del Software y la IA
A pesar del aplastante 97% de envíos, analistas sugieren mantener cierto nivel de escepticismo: muchos de los robots producidos actualmente son funcionales principalmente para demostraciones y tareas automatizadas simples.
Sin embargo, en el mundo de la tecnología, la escala genera una ventaja acumulativa: quien fabrica más máquinas recolecta más datos de operación, reduce costos más rápido y consolida la cadena de suministro.
La principal baza con la que cuentan las empresas occidentales es la Inteligencia Artificial. Un hardware perfecto carece de utilidad sin un «cerebro» capaz. Si Estados Unidos y Occidente logran mantener la delantera en los modelos de IA avanzada que guían a estos robots, podrían equilibrar la balanza frente a la musculatura industrial de China.
